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Bolsos de López: el dinero salió del banco Finansur


Una parte del dinero que el exsecretario de Obras Públicas, José López, arrojó en bolsas a un convento de General Rodríguez salió del Banco Finansur, en tiempos en que la entidad era manejada por Jorge Sánchez Córdova, por entonces tesorero de Boca Juniors cuando Mauricio Macri era el titular de la entidad.

En el juicio quedó bastante claro que el exsecretario salió de su vivienda el 14 de junio de 2016 luego de una pelea con su esposa, María Amalia Díaz. Según parece ella lo acusaba de una infidelidad. Cuando el juez federal Daniel Rafecas allanó la casa de Dique Luján se encontró con dos platos servidos para la cena y una comida a medio comer. Se supone que López pensó que su ex esposa, que se fue furiosa, lo iba a denunciar. Y por eso decidió poner a salvo el dinero que tenía escondido en una habitación oculta al lado del tanque de agua.

En la nota, Kollman destacó que Rafecas allanó la casa de la mano de la Policía Federal, pero no encontró el escondite con los rastros de la plata. Fue el propio López el que al principio del caso hizo la revelación, lo que permitió un segundo allanamiento y la detección de una falsa ventana en el techo que en realidad era una puerta a la que se accedía poniendo manualmente una escalera.

Aquella noche, López salió de Dique Luján hacia el convento en General Rodríguez. Tiró los bolsos por encima del paredón y –como se vio en las imágenes– fue ayudado por la religiosa Inés Aparicio. Todo indica que Aparicio no va a ser condenada el miércoles porque el fiscal Miguel Angel Osorio no pidió pena para ella, aunque sí lo hizo la Oficina Anticorrupción. La religiosa dijo que pensaron que López traía comida en los bolsos, algo que solía hacer. En el juicio no apareció ninguna evidencia contra la mujer.

Arrepentido

El 11 de agosto de 2018, López acordó con el fiscal Carlos Stornelli. Se convirtió así en arrepentido en la causa por las fotocopias de los cuadernos. La jugada tuvo un primer impacto en el expediente del convento: el exsecretario salió del penal de Ezeiza, donde prácticamente no recibía visitas de nadie, para ser alojado en una cómoda unidad policial de Palermo.

El pacto con Stornelli llevó automáticamente a un cambio de la versión de López sobre el origen de los nueve millones de dólares arrojados en el convento. Durante todo el proceso y en su primera declaración en el juicio había dicho que el dinero “vino de la política”, sin dar más explicaciones.

Una vez sellado el acuerdo con el fiscal ahora rebelde, López se despachó con una historia muy distinta. Dijo que “suponía” que el dinero venía de Cristina Fernández de Kirchner porque se lo dio el exsecretario Fabián Gutiérrez la misma noche en que llevó los bolsos a General Rodríguez. Contó que tuvo una reunión previa con Gutiérrez en el hotel NH de la calle Bolívar y que luego le mandaron los nueve millones de dólares custodiados por dos personas, una llegó en moto y la otra en un auto. Los dos enviados –según dijo– lo siguieron hasta el convento.

La coartada se cayó a pedazos casi de inmediato. En las numerosas imágenes de su periplo de Tigre a General Rodríguez no apareció ningún auto ni ninguna moto de custodia. Tampoco se encontraron evidencias de la reunión con Gutiérrez que ni siquiera estaba en Buenos Aires. En la valija en que se encontró la mayor parte de la plata había un marbete que demostraba que la usó una hija de López en un viaje anterior. También se encontró un recibo de un cambio de dólares realizado por López en Hong Kong. Y en la casa se encontraron pruebas de que el dinero estuvo cerca del tanque, en especial porque los billetes tenían rastros de humedad del escondite lindante con el depósito de agua.

Orígenes

La lógica indicaba que la búsqueda del origen del dinero era un gran objetivo, al menos de la Oficina Anticorrupción. Sin embargo, prácticamente no se trabajó en ese terreno.

El fiscal Osorio consiguió que Estados Unidos conteste un pedido elemental: en los bolsos se encontró un ladrillo de billetes, en total 100.000 dólares, con el sello del Comerzbank de Estados Unidos y la Reserva Federal de USA. El Departamento de Justicia norteamericano nunca quiso contestarle al juez Rafecas pero sí lo hizo con Osorio. Reveló que el ladrillo fue transportado por la empresa Brinks al Banco Finansur de Buenos Aires. Se trató de una partida de 3,2 millones de dólares.

El Estado argentino trabajó poco y nada el tema. El Finansur, manejado por el tesorero de Boca, operaba con algunas empresas trascendentes en la obra pública, entre ellas Odebrecht. Pero no hubo una verdadera investigación. Se ve que ya sabían que no se iban a encontrar con buenas noticias Un banco allegado a Macri y Boca, empresas vinculadas al mandatario: nada bueno podía salir de ahí.

Panorama

La defensa oficial de López se limitó a repetir, sin convicción, que la plata no era del exsecretario y cuestionó la constitucionalidad del artículo del Código Penal sobre enriquecimiento ilícito. Este lunes habrá réplicas y dúplicas y el miércoles últimas palabras y lectura de las penas.

Todo indica que los jueces Ricardo Basilico, Adrián Grunberg y José Antonio Michilini deberían condenar a López a una pena cercana al máximo, seis años de prisión. El razonamiento tiene que ver con que López no era el policía de la esquina, sino un alto cargo, y además se trató de mucho, muchísimo, dinero. El jueves se cumplen tres años de la detención del funcionario, por lo cual hay un cierto vencimiento de la prisión preventiva y la idea es que justamente el fallo esté el día anterior.

Suma

Lo que surge después de un año de juicio es que López fue acumulando en su casa el dinero que llevó al convento, presuntamente a través de cobrar coimas. Los choferes del exfuncionario declararon que era un maltratador serial, que no se llevaba bien con nadie y que se manejaba en el marco de relaciones frías o de conflicto con otros funcionarios. Eso es lo que explica que no recibe visitas de nadie.

Es obvio que una cifra semejante, nueve millones de dólares, fue entregada por empresarios de la obra pública. La principal que manejó el secretario fue la del soterramiento del Sarmiento, ganada por Iecsa-Odebrecht-Isolux, empresas muy vinculadas al grupo Macri, concluyó el informe de Página/12.


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