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Una joven denunció por violación a un funcionario provincial


Una joven denunció públicamente por violación a un funcionario provincial. El acusado es el  director de Casas de Juventud de La Pampa, Nicolás Roó. Se trata de un militante de la agrupación juvenil La Cámpora. Esta organización ya lo echó. También es inminente su despido del cargo de la Provincia.

La denunciante es una militante de La Cámpora. Dijo que habló luego del testimonio de la actriz Thelma Fardín, quien generó que muchas mujeres cuenten lo que les ocurrió en su vida personal con hombres que las abusaron.

 

Su relato

El testimonio de la joven es impactante. “Hace unos días me decidí a escribir esta publicación tratando de detallar una serie de situaciones que viví con un varón. Ocurrieron ya hace bastante tiempo, pero desde entonces vuelven a mí en forma de tristeza y asco. Me decidí porque más allá de todo el miedo al ‘qué dirán’ que me produce contarlo, mayor es el grado de preocupación y enojo que me invaden cuando veo que un tipo que ya se maneja sexual afectivamente así, sigue impune rodeado de mujeres que no tienen idea de quién es”, dijo.

“Hablo de Nicolás Roó. Lo conocí cuando empecé a militar en La Cámpora (Santa Rosa) a los 17 años”, dijo. “Se presentaba como referente de la juventud. Su imagen de autoridad me generaba mucho respeto. Me importaba mucho como él me viera. Es decir, hoy puedo decir que desde el principio existió una relación de poder muy fuerte. Me hacía sentir que no sabía nada ante él, ‘un militante lleno de experiencia’. Puntualmente la relación sexo afectiva que tuve con él, que en realidad no fue más que de opresión y coerción, comenzó cerca de marzo de 2017 (no recuerdo con exactitud). La primera vez que estuve con Nicolás Roó fue consensuado, pero las siguientes fueron por presión, negación de libertad o forzadas explícitamente. Fueron muchas pero trato de relatar brevemente las más violentas que recuerdo”, expresó.

“Una vez mostrándome un galpón de un privado, en el cual tenla ‘un futuro proyecto’, mientras estaba mirando los alrededores me tomó, me tumbó hacia el suelo y contra la tierra con piedras me penetró hasta acabar”, dijo. “Otra vez fue llevándome a mi casa, estacionó el auto, y aunque dije que no, continuó amarrándome fuerte con sus manos y brazos. Luego paró el auto, salimos y me violó contra él. Cuando entendí que ante mi negación siempre conseguía lo que quería, con el tiempo mi cuerpo sólo se dejaba guiar por los deseos del suyo. Cabe aclarar que es corpulento y pesado y tiene mucha superioridad física sobre mí”.

“Otra ocasión fue en su departamento (como otras tantas) en una de las veces que me quedé sin llave para ir a casa. Como siempre me quedé con la condición de no tener sexo, igual lo terminaba complaciendo por miedo a su reacción siendo que él posee la llave del departamento, que también necesitaba para salir a la calle”, narró. “Esta vez en particular, me practicó sexo anal, sin consultarme, sin hacer caso a mi negación, ni a mi cuerpo y brazos intentando apartarlo. Por su peso no puede hacer nada y sólo me quedé inmóvil hasta que terminara”.

“Cuando lo hizo y noté que dormía, me fui, esperé largo rato (ni siquiera note cuanto estuve) junto a la entrada del edificio esperando que alguien saliera así poder irme. Esta vez me sentí violada, aunque ya lo estaba siendo hace rato y lo negaba, incluso una vez que me negué a tener sexo y Nicolás frente a la puerta no me dejaba ir, me tomó a la fuerza y me violó frente a un espejo, se lo conté mi mejor amiga cómo una anécdota excitante y de juego, como fetiche de forcejeo, todo era una negación de la mierda que pasé con ese desgraciado”, contó.

 

La Cámpora lo echó

La Cámpora anunció, en un comunicado de prensa, que echó a Roó de la organización. Precisamente familiares cercanos a la denunciante han resaltado que la agrupación, cuando la joven se acercó a comentar la situación, no la contuvieron.

“Abrazamos a la compañera y subrayamos su valentía al no callar los episodios de violencia vividos”, sostuvieron ahora desde la agrupación. El siguiente es el comunicado de prensa:

“Ante los hechos de público conocimiento donde se acusa a Nicolás Roó como responsable de violación y diferentes hechos de violencia hacia nuestra compañera O., manifestamos en primer lugar que creemos en el relato de O. y la acompañamos en las medidas que ella crea necesaria. En este sentido hemos desvinculado a Roó de nuestra organización política.

 

Creemos importante señalar que las y los militantes de La Cámpora estamos comprometidos con la construcción de nuevas y mejores prácticas vinculares para erradicar la violencia de género. Desde esta posición la dirigencia de la organización se puso a disposición de la denunciante desde el principio, manteniendo encuentros con ella y demás compañerxs que son su sostén en esté momento.

Desde el mes de junio tomamos conocimiento de las violencias vividas por O., inmediatamente accionamos tal como indica el protocolo interno de violencia de genero con el que contamos y que fue creado para la defensa de los derechos humanos.

Ante la gravedad de la denuncia de la compañera decidimos tomar medidas contundentes: apartamos inmediatamente a Nicolás Roó de las responsabilidades políticas que tenia hasta el momento, desvinculándolo completamente de los espacios de militancia territorial y grupos de referencia.

En simultaneo nos contactamos con las compañeras informándoles cada una de las medidas que tomamos respecto a Roó, y garantizando respeto, escucha, discreción y confidencialidad para no revictimizar a O., vinculándonos con ella desde ese lugar, que mantenemos hasta el momento.

Así mismo ofrecimos acompañamiento psicológico y jurídico, siempre respetando los tiempos que O. manifestó necesitar, y poniendo énfasis en que a la compañera le creemos.

Desde que comenzamos a problematizar la política con perspectiva de genero hemos tomado una decisión irreversible: a las compañeras se les cree y se las acompaña en cada situación que nos ha tocado afrontar.

Con el fin de hacer político lo personal para visibilizar las situaciones de injusticia y construir una organización mejor que de respuestas a las nuevas demandas sociales.

Las situaciones de violencia no nos son ajenas a las organizaciones políticas, la visibilización de denuncias en nuestro propio espacio nos lleva a afirmar como organización del campo popular que en nuestro seno se viven y reproducen las mismas prácticas machistas que en toda la sociedad y trabajamos cada día para erradicarlas.

Abrazamos a la compañera y subrayamos su valentía al no callar los episodios de violencia vividos”.


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