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Baraldini, “escrachado” cuando bajaba de un micro


Luis Baraldini, exjefe de la Policía pampeana y que tiene el beneficio de la prisión domiciliaria en momentos en los que afronta un juicio por haber secuestrado y torturado a decenas de pampeanos entre 1976 y 1979, viajó en un colectivo de larga distancia desde Retiro a Santa Rosa y fue “escrachado” al llegar a la capital provincial por el Movimiento Pampeano de Derechos Humanos.

El movimiento, con Víctor Giavedonni a la cabeza, fue alertado del viaje del represor y lo “escrachó” alrededor de las 6.45 horas al llegar en el colectivo de la empresa Chevallier a la Terminal de Omnibus. “Genocida, torturador”, le gritaron. Y con unas hojas llevaron la leyenda “Genocida”.

“El MPDH fue advertido por una compañera que en la estación Retiro de la Ciudad de Buenos Aires subió al colectivo que la regresaba a Santa Rosa y observó que en una de las butacas estaba sentado el represor Luis Baraldini. El agravio toma mayor relevancia porque la compañera en su niñez fue víctima de manera indirecta pero muy cercana de la historia cruel de la Subzona 14 comandada por Baraldini”, comunicó el movimiento.

“El espanto de reconocerlo en el transporte público hizo que convocara inmediatamente al MPDH que acudió en acción directa para solidarizarse a la compañera quien revivió imágenes dolorosas de aquellas épocas obscuras”, agregó.

En el andén, el exmilitar era esperado por su yerno Omar Cayre, quien además ofició de su defensor al inicio del llamado Juicio de la Subzona 14 II.

Baraldini, al bajar del micro, fue “escrachado” (foto gentileza de Cecilia Fernández).

Baraldini ya había sido detectado, en agosto, caminando solo por la calle Juan B. Justo al 300. Lo vieron vecinos, que denunciaron lo sucedido.

El exmilitar y exjefe policial está acusado de asociación ilícita, genocidio, secuestros y torturas de 214 víctimas.

Había zafado del primer juicio, en 2010, porque se encontraba prófugo en Bolivia. Pero finalmente fue encontrado y fue encarcelado en la Colonia Penal de Santa Rosa. En octubre de 2017 los jueces le otorgaron la prisión domiciliaria.

Fijó domicilio en casa de una de sus hijas, Sandra, en la calle Cervantes al 500. Los jueces impusieron como condición del arresto domiciliario que permanezca en la vivienda y utilice una pulsera electrónica.

En principio, Baraldini tiene que solicitar autorización formal para moverse a cualquier lado y bajo cualquier circunstancia. La única excepción es un hipotético “riesgo de vida”. ¿Habrá pedido autorización para hacer el viaje a Buenos Aires? Cayre le aseguró a Giavedoni que tenía autorización.


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