PUBLICIDAD

CONCIENCIA AMBIENTAL: “No podemos reducir el hambre sin enfrentarnos al cambio climático”


El cambio climático ya está afectando a la producción agrícola y la seguridad alimentaria, en consecuencia debemos acelerar y ampliar las acciones que refuerzan la resiliencia y la capacidad de adaptación de los sistemas alimentarios y medios de subsistencia de las personas frente a la variabilidad climática y los fenómenos climáticos extremos.

Parte de los daños y pérdidas causadas por desastres climáticos en los países en desarrollo ocurre en el sector agrícola, es hora de fortalecer la protección social y otros programas para pasar de una respuesta reactiva a las crisis a una acción preventiva, apoyando a las comunidades antes, durante y después de los fenómenos.

Las personas que cuenten con medios de subsistencia resilientes podrán prevenir y reducir mejor los efectos del cambio climático y el riesgo de desastres.

El sector agrícola es responsable de casi un cuarto de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, pero también tiene un gran potencial para almacenar enormes cantidades de carbono en los suelos.

Estos constituyen la mayor reserva de carbono orgánico terrestre y ayudan a suministrar agua limpia y alimentos. Además, previenen la desertificación y fortalecen la resiliencia ante inundaciones y sequías, al mismo tiempo que contienen el carbono y mitigan los efectos del cambio climático.

Sin embargo, actualmente un tercio de nuestros suelos están entre moderadamente y altamente degradados y son incapaces de brindar servicios ecosistémicos.

Podemos reducir significativamente las emisiones si adoptamos sistemas agrícolas climáticamente inteligentes e integrados; si mejoramos la gobernanza de los bosques y si hacemos un uso de la tierra que proteja la biodiversidad, conserve los recursos naturales y promueva los servicios ecosistémicos.

Mejores prácticas en la alimentación del ganado y en la gestión del estiércol, y un mejor uso de la tecnología, por ejemplo, utilizando generadores de biogás y dispositivos de ahorro energético, también son parte de la transformación hacia una agricultura sostenible.

Asimismo, el cambio climático expondrá a los sectores más vulnerables, tanto urbanos como rurales, a precios de alimentos más altos y más volátiles, también causará, de forma inevitable, la migración por situaciones de dificultad y pondrá en peligro el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La seguridad alimentaria se verá cada vez más afectada por el cambio climático futuro a través de la disminución del rendimiento agrícola, especialmente en los trópicos, con el aumento de los precios, la reducción de la calidad de los nutrientes y las interrupciones de la cadena de suministro.

Veremos diferentes consecuencias en diferentes países, pero habrá un impacto más drástico en los países de bajos recursos en África, Asia, América Latina y el Caribe.

Millones de personas viven en áreas que experimentan la desertificación, las áreas secas son más vulnerables al cambio climático y a los eventos extremos, incluidos la sequía, las olas de calor y las tormentas de polvo, con una creciente población mundial que proporciona más presión.

En consecuencia, reducir la desigualdad, aumentar los salarios y asegurar el acceso a la comida en regiones donde la tierra ya no produce, también influyen en adaptarse a los impactos negativos del cambio climático.

Si se logra un sistema alimentario más resiliente se puede tener más tierra disponible para crear energías limpias, y al mismo tiempo proteger los bosques y los ecosistemas naturales. Sin embargo, si no se actúa pronto, más recursos podrían necesitarse para generar energía y esto conduciría a desafiantes decisiones sobre su uso y el sistema alimentario.

Hay cosas que ya estamos haciendo, utilizando tecnología y buenas prácticas, pero hay que aumentarlas y usarlas donde no se están aplicando.

Hay un gran potencial a través del uso sostenible de la tierra, reducir el consumo excesivo y el desperdicio de comida, evitar que los bosques sean quemados, prevenir el cultivo excesivo de madera para combustible y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, esto implica un cambio en nuestra forma de vida y en nuestra manera de actuar, pensando en el futuro.

 Por Robert Lizárraga

Fuentes consultadas: LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA EN LA AGENDA CLIMÁTICA / ONU Noticias


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



PUBLICIDAD