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El video de Mario: cierra un comercio en Santa Rosa y se queda desocupado


Mario Calderón desde este jueves 1 de noviembre engrosa las filas de los desocupados. Ayer, con su teléfono celular, hizo un video de los últimos minutos en el lugar donde fue su trabajo durante 30 años y que cerró sus puertas. La publicación se viralizó.

Mario -de 51 años, dos hijas y dos nietas- trabajó tres décadas en la Distribuidora Curciarello. Esta conocida firma pampeana fue creada hace 38 años por Rubén Omar Curciarello (71), un platense que se instaló en la capital pampeana en 1976, que fue mozo y vendedor y que finalmente puso un local que logró afianzarse y expandirse. “Es un jefe y amigo”, dijo Mario.

Esta empresa llegó a tener tres locales, recordó Mario. “Estaba esta Casa Central -ubicada en Roque Sáez Peña- y dos locales más. Hubo hasta 12 empleados. Cerró uno, cerró otro y solo quedó este… Hoy, como verás, desde hace tres años a esta parte, mejor dicho, desde que arrancó (Maurico) Macri a esta parte, todo para atrás… Todo para remate…”, sostuvo.

 

Toda una vida en el comercio

¿Quién es Mario? Nació en Bowen, Mendoza. Se vino a los 18 años en busca de trabajo. Estuvo un tiempo como panadero hasta que Curciarello lo empleó y trabajó en la distribuidora desde los 20 años.

Comenzó haciendo los repartos. Los hacía en bici con un canasto. Después en moto, hasta que el jefe le compró una Citroneta y posteriormente una Saveiro. Ayer fue su último día de trabajo. “El último empleado que quedó soy yo, para apagar la luz y cerrar la puerta”, relató.

 

Las palabras de la familia Curciarello

El secretario de Derechos Humanos e hijo de uno de los dueños, Antonio Curciarello, compartió la publicación de Mario Calderón y reflexionó sobre el caso. “Ayer 31 de octubre para mi familia culminó una etapa al cerrar definitivamente la actividad comercial que mi viejo llevó adelante casi toda su vida y con la cual (junto con el laburo de mi vieja) toda nuestra familia pudo vivir dignamente. Este video lo hizo Mario, el último empleado que quedó y que como casi todos los /as empleados/as que pasaron, un gran tipo y muy laburador. Suscribo al pie lo que el cuenta y muestra”, dijo.

“Una pena -agregó- que esta historia terminara así, porque éste cierre, como el de otros que ocurren hoy día, es por la falta de consumo y en particular en las clases populares. Mi viejo no le vendía a otros que no fueran los sectores humildes, su clientela eran ellos”.

“Tal vez algunos entenderán que esto que diré no viene al caso, pero para nuestra forma de vivir y ver las cosas, si. Nosotros somos una familia totalmente peronista, eso no solo representa una convicción ideológica, sino una forma de vida. Es por ello que para mi viejo cada vez que contrataba un trabajador era lo máximo, porque lo más importante para él no sólo era que su actividad funcione para vivir su familia y sino también la de sus empleados. Peron decía que gobernar es crear trabajo y mientras pudo, mi viejo no gobernó, pero sí creo trabajo”, dijo.

“Cuando nos fue bien, no fue únicamente porque el esfuerzo de mi viejo y los trabajadores, sino también por contextos económicos de un país que ponía plata en el bolsillo de la gente para que ésta pueda consumir y así sostener la actividad económica. Y cuando nos va mal tampoco es únicamente responsabilidad del contexto, aunque si es determinante. No van a faltar quienes digan que cerramos porque mi viejo estaba cansado y nosotros (sus hijos no continuamos). Es cierto a medias. Real es que nosotros no vamos a continuar y real es que mi viejo está cansado. Cansado de no vender, cansado de que el mercado se achique permanentemente. Les puedo asegurar que si la actividad económica fuera tal que permitiera seguir, esto seguiría. En manos de él o en manos de Mario o en manos de algún otro empleado. Pero no es un problema de quien lo continúa, sino de que es inviable, la realidad te muestra todos los días”, afirmó.


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