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Lucía, la chica de Realicó que compró un novillo para que no vaya al matadero


Por Luis Matías González

Hablo con Lucía y la miro a los ojos. No logro entenderla del todo, pero me emociona.

En un pequeño poblado como Realicó, donde nos conocemos todos los poco mas de 10.000 habitantes, lejos estoy de alejarme emocionalmente y tomar profesionalmente la historia en cuestión.

Mucho mas habiendo conocido a Lucía Oddone (30) desde su nacimiento y a toda su familia desde el mío, ya que su casa y la mía de la infancia se encuentran pegadas, literalmente, en el Barrio Arturo Illia de esta localidad pampeana.

Por lo tanto conozco además su dura historia personal reciente, cuando ella perdió a su hermano Juanjo («El Colorado», por su roja y libre cabellera) y yo al entrañable amigo de la infancia que fue.

El prólogo sirve para explicar alguna de las razones que me cruzan internamente al conocer su lucha, sus sentimientos.

Y al ver un video que posteó en su cuenta de la red social Instagram, en el que la veo llorar desconsoladamente al concluir una tarea enorme, es cuando me atraviesan cientos de sensaciones y decido publicar el artículo.

En un país donde el consumir carne es no solo una cuestión alimenticia, sino además tradición (lugar en el que me inscribo), ella es vegana. Y desde hace un tiempo decidió ponerle cuerpo y alma a la lucha en defensa de los animales.

«Si no consigo $27.000 en dos meses a El Colorado el sábado lo trasladan a un campo de engorde y lo van a vender a un matadero», posteó en el mes de Julio en @elcoloradorealico».

El Colorado es un novillo, un joven animal vacuno, que Lucía visitaba todos los días en la quinta en la que se encontraba. Lo hacía junto a su pequeña hija y su pareja. Llevaban alimento, lo acariciaban, cepillaban y le hablaban. Hasta que se enteró que había sido vendido y decidió pedir ayuda en las redes sociales.

En pocos días juntó el dinero con donaciones de distintos puntos del país, con personas que se emocionaron con la historia.

«Busqué al comprador, tuvimos una charla, por suerte una persona con la cual pude dialogar y entendió lo que sentía desde el momento cero, moví cielo y tierra para salvarlo de la explotación, para que solo reciba amor. Mis condiciones me dan para rescatar solo a El Colorado, pero espero poder seguir en este camino y poder rescatar a muchos animales más, no es fácil pero se va a poder. No me voy a quedar quieta nunca más, ellos nos necesitan un montón, somos su voz», escribió.

Y pudo comprar el animal al que hace unos días logró trasladar a una quinta ubicada al sur de la localidad. La imagen de ese momento, en el que recibe al animal en su nuevo lugar, abrazándolo y hablándole con tanto amor, emocionan y me llenan de fuertes contradicciones internas.


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