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Milani fue absuelto en una causa de lesa humanidad y ordenaron liberarlo


El exjefe del Ejército César Milani fue absuelto por el Tribunal Oral Federal de La Rioja en el marco de una investigación por delitos de privación de la libertad y tormentos en el marco del terrorismo de Estado y será liberado inmediatamente.

El tribunal compuesto por Julián Falcucci, Jaime Díaz Gavier y Enrique Lilljedahlfalló por mayoría y detalló que los fundamentos del fallo serán leídos el 9 de septiembre a las 12 del mediodía.

La causa investigó los secuestros y las torturas que sufrieron Pedro y Ramón Olivera en marzo de 1977, cuando el militar se desempeñaba como subteniente del Batallón 141 de La Rioja.

Ahora al exjefe del Ejército le quedan pendientes otras dos causas. En septiembre será juzgado por el caso de la desaparición del soldado conscripto Alberto Ledo durante el Operativo Independencia. Milani firmó entonces el acta de deserción con la que se quiso fraguar la desaparición del soldado. El otro caso pendiente es el de enriquecimiento ilícito, que tramita el juzgado federal de Daniel Rafecas.

La querella que integran la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y de la provincia había pedido 18 años de prisión para Milani, que estaba acusado de privación ilegítima de la libertad y de haber realizado un allanamiento ilegal, fue absuelto por mayoría (Falcucci y Díaz Gavier votaron en la misma línea) en estos dos delitos y por unanimidad en la acusación en su contra por imposición de tormentos y asociación ilícita.

En la previa a la lectura del veredicto, y nuevamente con su uniforme militar, Milani denunció que el proceso judicial fue «producto de una campaña políticamediáticajudicial inédita contra un jefe del Ejército» y reafirmó su «absoluta inocencia» en la causa que investiga los secuestros y las torturas que sufrieron Pedro y Ramón Olivera en marzo de 1977, cuando el militar se desempeñaba como subteniente del Batallón 141 de La Rioja.

«Simplemente voy a utilizar estas últimas palabras para reafirmar mi firme convicción de que con mi injusta y arbitraria detención y las falsas acusacionesque vengo sufriendo hace seis años, más que hacerme un daño a mí, se le ha infligido un castigo al Ejército argentino, privándolo de la posibilidad de una reconciliación definitiva con el pueblo del que se nutre», subrayó.

 «Creo firmemente en Dios, que algún día juzgará nuestros actos», dijo. «Por eso, estoy tranquilo vistiendo con orgullo el uniforme de la Patria, seguro de que me asiste la verdad y la razón. Espero que a partir de hoy también la Justicia, con un veredicto de absolución que reivindique mi buen nombre y honor, así como el de mi familia, que ha sido siempre mi sostén. A pesar de todas las difamaciones, calumnias, injurias, de la injusta detención y proceso, el ataque sistemático de los poderes fácticos, estoy de pie, no me van a quebrar».

El exjefe del Ejército fue el último de los acusados en pronunciar sus palabras antes de que los jueces se retiren a deliberar.

«Siento que con las acusaciones, calumnias e injurias hacia mí y las convicciones nacionalistas que represento, seguido de mi privación de la libertad y el sometimiento de este proceso, se ha pretendido ahogar, quizás, el último gran intento de lograr un Ejército defendiendo los grandes proyectos nacionales y populares, como lo soñaron nuestros verdaderos héroes, nuestros caudillos federales y nuestros grandes líderes populares como el general (Juan Domingo) Perón», se quejó el uniformado.


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