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Nacieron por la aventura de los Luro y ahora no saben qué hacer: Buenos Aires quiere combatir a los jabalíes; están extinguiendo a los venados


El gobierno bonaerense lanzó un plan para controlar a unos 9 mil ejemplares de jabalíes o chanchos cimarrones que están amenazando a los últimos 300 venados de las pampas que quedan en la provincia. El desastre amenaza con ser total y tendría su origen en uno de los íconos de La Pampa, como lo es la reserva natural del Parque Luro y, precisamente la familia Luro, que introdujo la especie de jabalí europeo a Buenos Aires y La Pampa dando nacimiento a estas -ahora- tradicionales especies consideradas invasoras.

La información fue confirmada por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS). Los cerdos silvestres o chanchos cimarrones son descendientes de los jabalíes europeos pero que hoy, en estado salvaje, son portadores de enfermedades como la tuberculosis, la leptospirosis y la brucelosis, transmisibles al ganado y a los humanos, señalaron.

En ese marco, relacionan a Pedro Luro, impulsor de Mar del Plata, y uno de sus 14 hijos, Pedro Olegario Luro, fundador de la reserva que hoy lleva su nombre en La Pampa y fundó el primer coto de caza de latinoamérica, como los introductores de la especie la zona.

Pero ahora el problema está más en Buenos Aires. Una de sus principales víctimas es el venado de las pampas, una especie en extinción que habita en el área natural protegida Bahía Samborombón, en el este bonaerense, donde se estableció finalmente el padre de Pedro Olegario.

Por eso, la OPDS lanzó un plan para controlar a los 9 mil chanchos salvajes que viven en la provincia y reducir la población a niveles que no afecten la producción ganadera ni representen un riesgo sanitario. Así, además de capacitar a los guardaparques para combatir a los chanchos cimarrones, se instalaron una serie de trampas circulares construidas especialmente en material metálico expandido que tienen 6 metros de diámetro y un dispenser automático que arroja maíz para atraer a los animales.

«Hubo otra introducción importante de estos cerdos a principios del siglo XX: el estanciero vasco-francés Pedro Luro, propulsor del desarrollo de Mar del Plata, introdujo al jabalí puro desde Europa, con fines cinegéticos, es decir de caza. Las dos corrientes de invasión se hibridaron y comenzó un proceso de crecimiento y expansión», explicó Bruno Carpinetti, coordinador técnico del proyecto, guardaparque del OPDS y profesor titular de la Cátedra de Ecología y Recursos Naturales de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.

Aunque técnicamente no hay diferencias entre el chancho cimarrón y el cerdo doméstico, lo que los distingue es su fenotipo, que está determinado por su hábitat y costumbres. Además, el cimarrón tiene el hocico más alargado ya que está obligado a hurgar para procurarse su propia comida.

Desde 1995, el venado de las pampas está declarado Monumento Natural de la Provincia de Buenos Aires. Se trata de un pequeño cérvido que tuvo una población importante pero que a causa de una sobre explotación de su cuero y su carne entró en peligro de extinción, además de que la agricultura y la ganadería modificaron su hábitat.

«El chancho cimarrón lleva más de cinco siglos de adaptación al medio ambiente. En las tierras bonaerenses encontró un buen hábitat en el que no tiene predador. Son la principal amenaza de los venados, más que la caza furtiva. Existen evidencias de que los chanchos pueden predar las crías de venados», afirmó Gabriel Castresana, guardaparque de la reserva Bahía Samborombón y coordinador operativo del plan piloto.


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