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Un mes del femicidio de Valeria Coggiola: Tamboras pidió perpetua


La organización feminista Tamboras del Viento pidió, a un mes del femicidio de Valeria Coggiola, la prisión perpetua al acusado Enzo Gauna.

«No estamos todas, un mes sin Valeria. Hoy hace un mes que General Pico amanecía con otra muerta más, víctima de femicidio. Valeria Coggiola murió brutalmente a manos de Enzo Gauna, quien por este hecho actualmente se encuentra a la espera de juicio, por época de feria judicial», sostuvo la agrupación en un comunicado de prensa. «Desde Tamboras del Viento, en conjunto con la sociedad, gritamos justicia por Valeria y exigimos cadena perpetua para el femicida».

«Ni una menos, Vivas nos queremos, no debe ser sólo un slogan vacío, necesitamos real protección y toma de conciencia social, para vivir seguras, con el compromiso y sororidad de quienes somos testigos y conocemos víctimas de violencia machista, acompañando, denunciando, visibilizando, creyendo en la voz de las mujeres, que son violentadas, agraviadas, maltratadas y hasta juzgadas por el sólo hecho de ser mujer», sostuvo Tamboras. «Aunque nos duela Valeria, no les daremos nunca más la comodidad de nuestro silencio, seguiremos saliendo a las calles, gritando, reclamando y acompañando a cada una de nuestras hermanas que nos necesiten, invitando que toda la comunidad nos acompañe en cada reclamo», finalizó.

Valeria fue asesinada el martes 25 de junio en su casa de Pico a cuchillazos por Enzo Gauna, un changarín y boxeador de Catriló.

¿Qué se conoce públicamente hasta ahora? Que Gauna estaba de novio o en pareja con Valeria desde noviembre de 2018. Nunca hubo denuncias por violencia de género en esa relación. Tampoco los familiares o amigos de Valeria mencionaron que hayan observado situaciones de violencia entre ellos.

Gauna es de Catriló, donde hace changas. El lunes 24 viajó desde su pueblo a Pico a visitar a Valeria, quien era mamá de tres nenes de entre 3 y 13 años, de otra relación.

Estuvo desde las 9 horas de la mañana de ese lunes hasta las 5 de la madrugada del martes, minutos después de cometer el asesinato, en la casa de la calle 106 entre 23 y 25, en el barrio El Molino.

Le dio unas 20 puñaladas, con una cuchilla de cocina: 16 en el cuello, dos en el torso y dos en el abdomen. «Fue de una saña indescriptible», dijeron investigadores.

En la casa estaban dos de los tres hijos de Valeria. Se encontraban durmiendo en una habitación contigua.

Gauna huyó del lugar. Cerró la puerta de ingreso y dejó la llave fuera. Tomó la moto de Valeria, con la que se trasladó a la terminal de ómnibus. Desde allí se comunicó, por teléfono, con un conocido o amigo de Catriló. Le confesó el asesinato y le pidió que lo fuera a buscar a Quemú. Ya en Catriló, fue detenido.


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