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Un petisero fue denunciado por sus propios padres y lo condenaron a 8 años por violación


El Tribunal de Impugnación Penal (TIP) confirmó hoy la condena contra un petisero a ocho años de prisión por la violación reiterada a una pareja suya. Uno de los datos llamativos: la denuncia la hicieron sus propios padres del condenado. «Tenemos miedo por lo que pueda pasarle a nuestra nuera«, dijeron.

El TIP estableció que es autor de los delitos de amenazas agravadas por el uso de arma de fuego -dos hechos-, amenazas simples, lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra la persona con la cual mantiene una relación de pareja, y abuso sexual con acceso carnal como delito continuado, en concurso real con lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra la persona con la cual mantiene una relación de pareja.

Los jueces de la Sala A, Mauricio Piombi y Pablo Balaguer, así lo hicieron saber al no hacer lugar al recurso de impugnación interpuesto por el defensor particular del imputado, Carlos Pedro Febre. De este modo confirmaron la sentencia que dictó, el pasado 28 de abril, el juez de audiencia de General Pico, Marcelo Pagano. Actualmente el acusado permanece detenido en una comisaría del norte provincial.

Los hechos fueron juzgados en dos causas diferentes. Pagano había dado por probado –en la denuncia más grave– que el imputado, durante el curso de una relación que mantuvo, forzó a su pareja “en reiteradas ocasiones» a mantener relaciones sexuales. «No pudiendo la víctima negarse por temor a ser agredida físicamente, llegando incluso a forzarla a realizar posiciones no consentidas y agrediéndola ante su negativa (…) Los múltiples e indeterminados hechos de abuso sufridos por la mujer, durante el lapso de tiempo que duró su relación con el acusado, conlleva a tenerlos como delito continuado”, había dicho el juez.

El juez piquense también había acreditado que en agosto del año pasado amenazó a su padre. Le exhibió un arma de fuego, y a los tres días reiteró esa conducta ante él, su madre y otros familiares. Les dijo que los mataría. “Te voy a volar la gorra”, llegó a decirle a su padre.

Febre objetó el fallo de Pagano –solamente en lo atinente al abuso– aduciendo que la víctima no dijo que las relaciones no fueron consentidas, que recurrió a la pericia psicológica practicada a ella para condenar al imputado y que con las pruebas colectadas no se acreditó el delito de abuso sexual. Remarcó que no se acreditó que las relaciones hayan sido forzadas y que no puede condenarse a su defendido solamente con el relato de la damnificada, sin otras pruebas independientes. Por lo tanto, había pido la absolución por el beneficio de la duda.

La defensa realizó un inteligente y denodado esfuerzo en su planteo –respondió el TIP–-. Pero fue parcial al momento de no contextualizar la totalidad de los hechos debatidos, reduciendo la acreditación de la agresión sexual a la comprobación del hecho en un día determinado y en el relato de un presunto consentimiento de la víctima en las prácticas sexuales (…) y por parte del imputado un desconocimiento de un actuar doloso”.


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